Enfermos que han utilizado la marihuana como terapia, responsables de asociaciones que la defienden y doctores que investigan sus posibilidades como tratamiento médico reclaman que las autoridades sanitarias acepten el valor del cannabis como medicamento para acercar las dos realidades que coexisten hoy en día: ilegalidad y tolerancia social.
La marihuana es, desde antiguo, una sustancia polémica, porque su principio activo, el THC (tetrahidrocanabinol), posee capacidades médicas demostradas, pero también se considera una droga con efectos muy perniciosos fuera del uso médico.
Los implicados
«¿Por qué tienen que decidir los demás?», pregunta Amaia O., una mujer que padece la enfermedad de Crohn -afección crónica que afecta a la zona de unión de los intestinos- desde hace ocho años, y que recurrió a los «porros» de marihuana porque las pastillas que su médico le recetaba no le aliviaban los fuertes dolores. «Empecé a fumar porque no podía ingerir nada», recuerda Amaia.
Esta mujer de 41 años decidió buscar por sí misma nuevas vías para aliviar los síntomas de su enfermedad y dio con Pannagh, una de las cinco asociaciones vascas de usuarios de cannabis que trabajan actualmente ofreciendo consejo sobre las pautas de utilización de la planta.
Amaia, al igual que lo ha hecho Pannagh, protesta porque «entre las guerras de intereses de políticos, farmacéuticas, médicos... los que perdemos somos los pacientes» y reclama el derecho a que la gente pueda elegir cómo tratar su cuerpo, porque «empleando la marihuana no hacemos daño a nadie».
En el ordenamiento español, la Ley 17/1967 regula el consumo de estupefacientes y la Ley de Protección de Seguridad Ciudadana 1/92 es la que sanciona la posesión de pequeñas dosis para el consumo en lugares públicos, ya que únicamente es legal el consumo y la tenencia de forma privada.
Por otro lado, la Ley del Medicamento tiene un apartado especial para ciertas sustancias medicinales estupefacientes, como el cannabis, lo que hace que el Ministerio de Sanidad pueda conceder autorizaciones. Fuente: